Nada se pierde entre el almacén del proveedor y la planta: la pérdida ocurre al abrir la bolsa — film rasgado, etiquetas desparramadas, cantidades mal contadas, media bolsa que nunca vuelve al almacén. El embalaje interior (bobina o fardo, cantidad por bolsa, lo que dice la bolsa) parece la línea menos importante de una especificación, pero decide cuántas veces al día la planta tiene que cortar, contar y buscar.
Esta guía cubre cuatro aspectos —formato de carga, marcado de bolsas, pérdidas al abrir y suministro a línea— y termina con una tabla de embalaje interior que puedes copiar en tu orden de compra.
1. Los tres efectos reales del embalaje interior
Frecuencia de apertura, exactitud del conteo y espacio ocupado junto a la línea. Una línea de 3.000 prendas al día consume 3.000 etiquetas de cuello: a 500 por bolsa son seis bolsas diarias; a 100 por bolsa, treinta. Abrir una bolsa es barato; recontar, reubicar y volver a cerrar en cada apertura no lo es.
- Frecuencia: consumo diario ÷ cantidad por bolsa. Por encima de veinte aperturas, esa especificación merece un cambio de embalaje
- Conteo: un fardo pequeño se cuenta rápido y bien; una bolsa grande solo admite muestreo o pesaje, y el error es difícil de rastrear
- Espacio junto a la línea: la altura de los estantes es fija; cuanto mayor es la bolsa, peor se coloca y acaba en el suelo
2. Elegir entre bobina, fardo y pila plana
La bobina sirve para accesorios de alimentación continua: etiquetas tejidas, cintas, etiquetas de cuidado, autoadhesivos. El fardo sirve para piezas planas y rígidas: colgantes, tarjetas, stickers pequeños. La pila plana sirve para lo que se deforma: colgantes estampados en foil, cartón grueso, troquelados de forma — intercala una hoja cada 50 a 100 unidades para evitar marcas de borde.
| Accesorio | Formato habitual | Cantidad por unidad | Punto de atención |
|---|---|---|---|
| Etiquetas tejidas | Bobina | 100–200 yardas por bobina | El diámetro del tubo debe coincidir con el portabobinas o la bobina salta |
| Etiquetas de cuidado | Bobina o pila | 1.000–2.000 por bobina; 500 por fardo en pila | Las etiquetas recubiertas se pegan en pila: intercala papel siliconado |
| Colgantes | Fardo | 100–500 por fardo | No aprietes demasiado el lazo: las marcas de borde se ven más tras el laminado |
| Autoadhesivos | Bobina | 500–1.000 por bobina | La bobina se mantiene más limpia que la pila pero se aplasta con facilidad |
| Colgantes con foil y relieve | Pila con hojas separadoras | 50–100 por pila | El foil teme la fricción; el separador evita la mitad de las reimpresiones |
3. Seis datos en la etiqueta interior para no mezclar lotes
Nombre del artículo, referencia o número de orden, medida, color, cantidad y lote de producción. Los cinco primeros son para la planta; el sexto, para calidad y para el pedido siguiente. La mezcla de lotes rara vez es dramática: media bolsa del pedido anterior queda en el mismo estante que la entrega nueva, a medio tono de diferencia, invisible hasta que se cose en la prenda.
4. Pérdidas al abrir: el tamaño del fardo importa más que el espesor
Un film más grueso reduce los desgarros, pero la pérdida real viene de la exposición tras abrir: los colgantes se alabean con la humedad, las etiquetas tejidas cogen polvo, el autoadhesivo atrapa grasa de las manos. Pasar de fardos de 1.000 a fardos de 100 mantiene el stock sin usar cerrado y reduce la pérdida, a cambio de mano de obra y film. Unos cientos por fardo suele ser el equilibrio; decide la cantidad que carga la línea de una vez.
La herramienta también cuenta. Abrir la bolsa por el medio con tijeras la deja inservible; una bolsa con muesca de desgarre o zip se reabre. La muesca debe ir por el lado corto de la boca para rasgar recto; puesta en el cuerpo, rasga torcida ocho de cada diez veces.
5. Suministro a línea: dimensionar la unidad según el ritmo
Una unidad mayor no es más cómoda. Consumo por prenda × producción por turno da la necesidad del turno; la unidad debería equivaler a medio turno o un turno. Lo que sobra pasa el día en el estante y ocupa un contenedor extra. En producción de varios modelos, la unidad debe dividirse por modelo, o la bolsa entera vuelve al almacén en el cambio y se sirve otra vez al día siguiente.
Otro detalle que se escapa: los distintos colores de un mismo artículo deben ir en bolsas separadas. El embalaje conjunto ahorra film, pero la separación de colores pasa a la planta, y un error allí se convierte en toda la serie repetida en el tono equivocado, mucho más caro que el film ahorrado.
6. Recepción: pesaje y conteo por muestreo
Las etiquetas tejidas y de cuidado en bobina no se cuentan una a una. Por pesaje: pesa tres bobinas, calcula la media, convierte el peso total en unidades y mantén el error por debajo del 0,5 %; mide luego dos bobinas para contrastar. Los colgantes en fardo se cuentan por muestreo: dos fardos por caja, multiplicados por el número de fardos. Ambos métodos deben constar en la especificación, o cada entrega reabre la discusión sobre cómo contar.
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