El pedido de accesorios está confirmado, después el diseñador cambia el logo, marketing quiere pasar de 3.000 a 6.000 colgantes, un cliente pide de repente la etiqueta de cuidado en otro idioma: ocurre cada semana en el textil. Lo que decide el coste de un cambio no es su dificultad sino el momento en que llega: la misma corrección de texto cuesta un correo antes de programar, unos honorarios de plancha tras grabar el cliché y una pérdida real después de 2.000 metros de tejida. Esta guía ordena los escalones de coste, la liquidación de cantidades y la gestión de los puntos de corte.
1. Los cinco escalones de coste de un cambio
Cuando llega una solicitud de cambio, la primera pregunta es en qué punto está la producción, antes que qué se cambia. El mismo cambio puede ser gratuito, exigir utillaje nuevo, material desechado o incluso repetir el lote. Relacionar etapa y coste permite concluir en minutos en lugar de discutir primero y valorar después.
| Etapa | Coste ya incurrido | Coste del cambio |
|---|---|---|
| Confirmado, sin programar | Casi ninguno, salvo comunicación y maquetación | Normalmente gratis, o efectivo en la siguiente tanda |
| Material pedido | Papel, hilo, tinta o bolsas comprados según la especificación anterior | El material nuevo se cobra; el anterior se reutiliza o se descuenta |
| Utillaje fabricado | Troquel, cliché, jacquard o plancha ya fabricados | Se cobra nuevo utillaje; a veces se reutiliza si medidas y aspecto no cambian |
| En producción | Trabajo en curso, material consumido, tiempo de máquina | Parada, reajuste y merma, normalmente facturados por cantidad producida y tiempo de parada |
| Terminado, pendiente de envío | Todo el producto terminado y el embalaje | Equivale a una cancelación: negocia la siguiente versión y el destino del stock terminado |
2. Tipos de revisión: qué mueven texto, color, medida y código de barras
Cada tipo de corrección mueve pasos muy distintos; distinguirlos permite negociar con precisión. Casi siempre lo caro no es la corrección sino que la impresión ya ha empezado.
- Cambio de texto (el más habitual): razón social, tabla de tallas, cuidado, idioma añadido. En impreso suele bastar una plancha o archivo nuevo; en tejida, si solo cambia el texto y la densidad y el ligamento se mantienen, casi todos los talleres modifican el archivo jacquard sin rehacer el cilindro
- Cambio de color: exige reconfirmar referencia y igualar, quizá un lote nuevo de hilo o tinta. Lo ya tejido o impreso en color equivocado es merma: comunícalo pronto y envía referencia o muestra física, no una captura de pantalla
- Cambio de medida: variar largo o ancho del colgante afecta al troquel, y cualquier cambio de contorno exige troquel nuevo. En tejidas, cambiar el ancho suele implicar reenhebrar la urdimbre: revisión pesada. En bolsas puede afectar al cilindro y al corte del rollo
- Código de barras o QR: regenera el gráfico y verifica la nota de lectura; precisión o contraste insuficientes reducen la tasa de lectura, así que prueba una muestra física y no valides solo el archivo
3. Subir o bajar cantidad: material pedido o producto terminado
Subir cantidad se negocia mejor: los talleres suelen tener holgura y, con material y capacidad, la serie entra a costa de un plazo más tardío y no de un sobreprecio. Bajar es el lado arriesgado: material ya cortado, hilo en el telar, bolsas interiores impresas. Bajar del producto terminado deja stock muerto real, así que la regla es liquidar al coste incurrido, no al precio unitario por la cantidad reducida.
- Antes de subir, comprueba tres cosas: material del mismo lote, continuidad del tejido o la impresión y embalaje suficiente. Si las tres pasan, subir es sobre todo programación
- Si reduces, pide desglose: material comprado, piezas semiterminadas cortadas, horas invertidas. Revisar línea a línea y luego acordar el reparto es más fácil que borrar una cifra
- Convierte el sobrante útil en recurso del siguiente modelo: el mismo papel, un tono de hilo coincidente o bolsas genéricas suelen pasar a la siguiente tanda y la pérdida real es menor que la contable
4. Puntos de corte: orden de cambio, versiones e inventario
La secuela habitual de un cambio no es el sobrecoste sino la mezcla: dos versiones de colgante en un mismo modelo, o etiquetas de cuidado en idioma antiguo dentro del lote. Aparecen en el almacén de producto terminado o en tienda y cuestan mucho más que el cambio. La solución es escribir el punto de corte: desde qué lote se aplica, qué número de lote cierra la versión anterior, hasta cuándo se puede vender ese stock y si hay que avisar a las tiendas.
- Usa una orden de cambio de una página: qué cambia, por qué, desde qué lote, destino de la versión anterior, producto terminado y accesorios afectados, quién paga y firmas. Un cambio verbal se olvida en tres meses; la orden escrita evita una repetición total
- Pon la versión en el nombre del archivo y en la ficha: fecha y revisión en el nombre del arte, versión en el pie de la ficha y cita la misma revisión en presupuestos y confirmaciones para que los departamentos no pidan con archivos distintos
- Cuenta el stock antiguo físicamente: que el proveedor recuente, precinte y etiquete los accesorios de la versión anterior, y confirma cantidades en el taller, en el confeccionista y en tu almacén, o aparecerá una caja en el peor momento
5. Cancelar o pausar: liquidar al coste incurrido, no al prorata
Las cancelaciones se atascan porque una parte calcula un porcentaje del importe y la otra lo gastado. El criterio defendible es liquidar al coste real: material comprado, utillaje hecho o reutilizable, horas invertidas y merma generada, línea por línea, excluyendo lo reutilizable como troqueles estándar o bolsas comunes. En una pausa, fija un límite: superado cierto número de días cuenta como cancelación, y quién paga el almacenaje, para que el semiterminado no duerma seis meses antes del cálculo.
6. Qué debe incluir un correo de cambio
- Número de pedido y lote original, estado actual, con el proveedor confirmando la etapa para evitar desfases
- El cambio exacto y el archivo nuevo, con versión y fecha, indicando que rige el adjunto
- El lote o cantidad desde el que aplicar, y si se agota antes el stock antiguo, lo más económico y habitual en las marcas
- Base de coste: pide un desglose de costes incurridos y no una cifra global, para revisar cada línea y comparar después
- Calendario: fecha de aprobación de la nueva muestra y reprogramación de la producción; que el proveedor confirme ambas
- Decisión sobre el material antiguo: devolución, retención para agotar, descuento o destrucción; y para colgantes y etiquetas con marca, prohibición expresa de llegar al mercado
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