¿Cuántos colgantes, etiquetas de cuidado y bolsas lleva una camisa? Parece de sentido común, pero pocas marcas calculan bien el consumo. Luego arranca la producción, faltan un 5 % de accesorios, la línea se detiene esperando el repuesto y el flete aéreo cuesta diez veces el valor de los accesorios. La causa casi siempre está en una sola columna de la lista de materiales.

Esta guía cubre cinco puntos: las tres partes de un consumo, el cálculo para seis accesorios habituales, tres errores al convertir el consumo en pedido, cómo entra el coste de accesorios en un precio FOB y quién paga el repuesto.

1. El consumo no es «uno por prenda»: uso neto, mermas y repuestos

El uso neto es lo que pide la ficha técnica: un colgante, una etiqueta de cuello, una etiqueta de cuidado, una bolsa. Las mermas son el scrap normal en producción: impresión fuera de registro, corte que se desvía, costura torcida, planchado excesivo. Los repuestos son lo que la marca quiere enviar con la prenda: botón, hilo, pinza y etiqueta tejida de repuesto. La suma de los tres es la cifra que va en el pedido.

AccesorioConsumo base por prendaRango de mermas y repuestos
Colgante1 pieza (un colgante doblado cuenta como 1)1–3 %, más muestras para exposición y fotografía
Etiqueta de cuello (tejida)1–2 piezas (cuello y lateral se cuentan aparte)2–5 %, sobre todo por reprocesos de costura
Etiqueta de cuidado1–2 piezas (composición y origen suelen ir aparte)2–4 %; las versiones multilingües se separan por mercado
Bolsa de plástico1 pieza, incluida la bolsa interior y la del cartón1–2 %; los formatos antiestático y vacío pierden más
Bolsa de papel (tienda)1 pieza, según el ratio de envío a tienda y no por prendas3–5 %; asas y precintos se cuentan aparte
Hilo y cintaHilo en metros, unos 40–120 m por prenda5–8 %; cambios de color y roturas de hilo

2. Del consumo al pedido: tres errores de conversión habituales

El primer error es multiplicar prendas por consumo y pedir esa cifra olvidando la unidad de empaque del proveedor: las etiquetas tejidas van por rollo, el hilo por cono, la cinta por rollo completo, así que 1.280 etiquetas calculadas pueden obligar a comprar un rollo de 1.500. El segundo es juntar colores y tallas en una cifra, dejando una talla corta por decenas. El tercero es contar solo la producción y olvidar muestras de fitting, de fotografía, de laboratorio y de archivo: un 1–2 % del total.

  • Calcula por modelo × color × talla y luego suma: los extremos de la curva de tallas faltan primero
  • Redondea al alza hasta rollo, caja o cono completo y registra el sobrante como stock utilizable
  • Añade un margen del 3–5 % a primeros pedidos y pruebas pequeñas, donde el proceso aún no está estabilizado

3. Cómo entra el coste de accesorios en un precio FOB

La aritmética es simple: coste por prenda = (precio unitario ÷ piezas por paquete) × consumo. El problema es la base: colgantes por millar, etiquetas tejidas por millar, bolsas por kilo o por millar, bolsas de papel por unidad. Cuatro bases en una hoja invitan al error de un decimal. Convertirlo todo a coste por prenda antes de sumar es el único método seguro.

Los accesorios suelen representar el 5–15 % del FOB, con grandes diferencias: una camiseta básica lleva colgante, etiqueta de cuello, etiqueta de cuidado y bolsa y se queda baja; las categorías con caja de regalo, bolsa de papel, etiquetas multilingües y elementos de seguridad suben bastante. Conviene mostrar el coste de accesorios en su propia línea: el cliente ve a dónde va el dinero y hay referencia cuando cambian material o proceso.

4. Reposición y mermas de taller: quién paga

La práctica habitual: el scrap dentro del porcentaje acordado va incluido en el precio y lo que lo supera se imputa según la causa. Los fallos de proceso —impresión fuera de registro, urdimbre rota, troquel que se desvía— son del fabricante de accesorios; la suciedad, el mal uso y la pérdida en el taller son del taller; los cambios de diseño, los pedidos añadidos y los cambios de talla son de la marca. Tres frases en el contrato ahorran muchas discusiones.

El coste real de una reposición no es el material sino el tiempo: 3–5 días para colgantes, 7–10 para etiquetas tejidas, 5–7 para etiquetas de cuidado. Si la línea ya está en marcha, esperar es pararla, y un día de parada suele costar más que toda la reposición. Por eso la cláusula debe indicar el plazo mínimo de reposición y si existe vía urgente, no solo un precio.

5. Una lista de control de la lista de materiales

  • ¿El consumo está desglosado por modelo, color y talla en lugar de un total
  • ¿Los botones, hilos, pizas y etiquetas de repuesto tienen línea propia
  • ¿Están contadas las muestras de fitting, foto, ensayo y archivo
  • ¿La unidad de pedido coincide con la de empaque del proveedor (rollo, cono, caja, millar)
  • ¿El porcentaje de mermas está cifrado y confirmado por marca y proveedor
  • ¿La cláusula de reposición cubre precio, plazo mínimo y urgencia

6. Cuándo hay que recalcular el consumo

Cinco cambios mueven las cifras: gramaje del tejido, paso de plegado a colgado, colgante doblado, adición de etiqueta de seguridad o QR y etiqueta de cuidado multilingüe. Rara vez escala todo por igual: normalmente una línea se duplica de golpe. Las marcas con muchos SKU y reposiciones frecuentes deberían revisar cada trimestre y tratar el consumo como dato vivo.

💡 Consejo: pon el consumo en la página de accesorios de la ficha técnica, no solo en la hoja de compras. Cuando diseño, compras y fábrica usan los mismos números, desaparecen casi todas las disputas por falta de material.

Artículos relacionados

¿Necesitas calcular el consumo por modelo? Envía el modelo, número de colores, volumen anual y formato de empaque: detallamos consumo y mermas sugeridas línea por línea para colgantes, etiquetas tejidas, etiquetas de cuidado, bolsas y bolsas de papel, con cantidades y plazos. Muestras 3–7 días, producción 10–25 días.

Consultar el cálculo de consumo →